?

Log in

No account? Create an account

Entrada anterior | Entrada siguiente

De caza

A ver si esta vez consigo recuperar el ritmo de una vez por todas. Tengo demasiadas cosas que hacer como para ir a entrada diaria, pero tengo la impresión de que si no publico de nuevo van a pasar meses, y no quiero dejar esto tan abandonado.

Os dejo de momento otro de mis fics de Sherlock en los que se me va la pinza bastante, pero podéis echarle la culpa al profesor de fotografía :)

Como siempre, personajes de Doyle, y show de la BBC.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

A Jim le gusta la fotografía desde que descubre que es la excusa perfecta para seguir a Sherlock. Drabble.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

De caza

Alicia Luar

-------------------------------------------------

El día que Sebastian le regala la cámara de fotos, Jim se limita a levantar una ceja e intentar escupirle en la espalda. También es cierto que su forma de "regalársela" había consistido en robarla de la casa del último tipo que Jim le había dicho que se cargara para después proceder a tirársela al estómago cuando llegó a la casa y se encontró a Jim tirado en el sofá y sin haber hecho la compra, así que su comportamiento estaba más o menos justificado. Al menos según sus estándares.

Las primeras veces que utiliza la cámara es antes de sacarla siquiera del piso franco en el que están viviendo durante esos días. Se limita a experimentar con ella intentado sorprender a Sebastian para dejarlo ciego con el flash, apareciendo detrás de las puertas o interrumpiendo sus duchas con una sonrisa maléfica de oreja a oreja y el aparato infernal en sus manos. Las pocas veces que se molesta en comprobar el resultado de las fotografías Sebastian acaba dándole una colleja por no parar de reírse a grito pelado.



Cuando las venganzas de Sebastian (los libros incunables rotos, el pelo teñido de verde, las quemaduras en los dedos, el veneno en la comida) empiezan a repetirse demasiado y Jim se da cuenta de que la próxima vez realmente la tirará por la ventana es cuando decide llevarla al trabajo. También es cuando se decide a coleccionar fotos de cadáveres. Al principio intenta ser naturalista, seguir la corriente de captar la realidad, pero pronto se da cuenta de que eso es la gilipollez más aburrida que se ha ocurrido en bastante tiempo.

La diversión regresa cuando obliga a Sebastian a posar con los cuerpos en lugar de simplemente aprovechar cuando hay que moverlos. De ese modo puede combinar varios de sus pasatiempos favoritos: matar gente, sacar fotos y joderle la vida a su subordinado. Lamentablemente, esto tampoco dura demasiado.

Un día en el que Sebastian y él han bebido demasiado el fuego que han encendido en medio del salón se descontrola más de lo previsto y tienen que salir corriendo en medio de un ataque de risa, con la cámara y el portátil debajo del brazo. A Jim no le apetece volver a empezar la colección de fotos, así que se busca un nuevo objetivo. Uno que, cuando lo piensa, debería habérsele ocurrido mucho antes.

Sherlock.

Es como cazar. Mejor que cazar, ya que su presa sigue ahí día tras día para seguirla de nuevo, para capturarla, para penetrar en su vida con el objetivo de su cámara e intentar robar su figura del resto de la humanidad y guardarla para él solo.

Y es que ¿cómo no intentar apoderarse de él? Camina con altivez por las calles de Londres creyendo que puede verlo todo, que puede deducirlo todo, que puede saberlo todo. Pero no es así. Jim sigue cada uno de sus pasos siempre que puede, fotografiando esos momentos en los que sabe que Sherlock está a punto de verlo. Pero en el fondo el detective es una buena presa y nunca llega a descubrir a su perseguidor.

Jim siempre lo observa a su disposición, a su alcance. A una llamada y un par de frases de hacerlo suyo. Claro que entonces se acabaría la diversión al poco tiempo, y Jim quiere que el placer dure al menos un poco más. Quiere que la frustración (y el aburrimiento) de Sherlock con el mundo aumente todavía más antes de su inevitable encuentro. Porque entonces, solo entonces, lo convertirá realmente en su presa y lo hará suyo.



Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.